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La integración de tecnologías innovadoras como BIM, simulación avanzada, gemelos digitales e industrialización, está transformando la forma en que se conciben y gestionan las infraestructuras hidráulicas.
La gestión eficiente del agua se ha convertido en un eje estratégico dentro de los proyectos de arquitectura, ingeniería y construcción (AEC). La creciente complejidad de las infraestructuras, las exigencias normativas en sostenibilidad y la necesidad de optimizar costes durante todo el ciclo de vida de los activos están impulsando la adopción de nuevas tecnologías digitales, entre las que destaca la metodología BIM (Building Information Modeling) como elemento integrador. Esta transformación se ve reforzada por el Plan BIM del Ministerio, que establece directrices y estándares para la implementación de esta metodología tanto en el ámbito público como en el privado.
La metodología BIM ha dejado de ser una herramienta exclusiva del diseño arquitectónico para consolidarse como un estándar en el desarrollo de infraestructuras hidráulicas, redes de abastecimiento, saneamiento y tratamiento del agua al permitir “centralizar toda la información de una construcción (geométrica, tiempos, costes, ambiental y mantenimiento) en un modelo digital desarrollado por todos sus agentes”, tal y como explica Borja Sánchez Ortega, Director de Proyectos y Director del mejor máster BIM de 2025 Máster BIM Manager Internacional (+IA y VR) de la consultora especializada Espacio BIM. Esta centralización facilita la coordinación entre disciplinas, la detección temprana de interferencias en redes de fontanería, saneamiento o drenaje, la optimización del trazado de tuberías, pendientes y diámetros, así como la reducción de errores en fase de obra y sobrecostes derivados de modificaciones tardías.
Además, el uso de archivos IFC como estándar de intercambio de información garantiza la interoperabilidad entre diferentes plataformas y disciplinas, asegurando que todos los agentes implicados trabajen sobre datos coherentes y actualizados. Asimismo, el uso de objetos BIM parametrizados permite incorporar datos técnicos como materiales, caudales, presiones, pérdidas de carga o requisitos normativos, mejorando la calidad del proyecto desde sus fases iniciales.
Las nuevas herramientas de cálculo y simulación integradas en entornos BIM permiten realizar análisis hidráulicos avanzados directamente sobre el modelo digital. Esto resulta especialmente relevante en proyectos de edificación compleja, urbanizaciones o infraestructuras de gran escala.
La simulación anticipada del comportamiento de las redes de agua permite evaluar distintos escenarios de consumo, detectar puntos críticos, optimizar el dimensionamiento de equipos y garantizar el correcto funcionamiento de las instalaciones antes de su construcción. Esta capacidad predictiva reduce riesgos técnicos y facilita la toma de decisiones basadas en datos.
La evolución natural de BIM en el sector del agua es el desarrollo de gemelos digitales. Estos modelos dinámicos conectan el diseño y la construcción con la fase de operación, integrando datos procedentes de sensores, sistemas SCADA o plataformas IoT.
En el ámbito de la ingeniería y la construcción, los gemelos digitales permiten monitorizar el rendimiento real de las instalaciones hidráulicas, comparar el comportamiento previsto en proyecto con el funcionamiento en servicio, optimizar tareas de mantenimiento y gestión de activos, así como prolongar la vida útil de las infraestructuras y reducir costes operativos.
Este enfoque resulta especialmente valioso en plantas de tratamiento, estaciones de bombeo, redes urbanas y grandes edificios, donde la gestión eficiente del agua es crítica.
La combinación de BIM con procesos de industrialización y prefabricación está transformando la ejecución de instalaciones hidráulicas. La definición precisa de sistemas de agua en fase de proyecto permite fabricar elementos prefabricados, como patinillos técnicos, colectores o módulos de instalaciones, con mayor calidad y menor margen de error.
Esto se traduce en una reducción de plazos de obra, mayor control de costes y una ejecución más segura y sostenible, alineada con las tendencias actuales del sector AEC.
Las tecnologías digitales y la metodología BIM facilitan el cumplimiento de los crecientes requisitos en eficiencia hídrica, certificaciones ambientales y sostenibilidad. El modelado detallado permite analizar consumos, integrar sistemas de reutilización de aguas grises, captación de pluviales o soluciones de drenaje sostenible desde las fases tempranas del proyecto. Además, la adopción de estándares internacionales como la ISO 19650 asegura que la gestión de la información en los proyectos se realice de forma estructurada, transparente y conforme a las mejores prácticas globales.
Asimismo, el uso de BIM como repositorio de información favorece la trazabilidad de los materiales y sistemas empleados, aportando transparencia y control a lo largo del ciclo de vida del edificio o infraestructura.
Arquitectos, ingenieros y constructores desempeñan un papel clave en la modernización del sector del agua. La integración de BIM, gemelos digitales, simulación hidráulica y tecnologías conectadas no solo mejora la calidad técnica de los proyectos, sino que impulsa una gestión más eficiente y sostenible de un recurso esencial.
La colaboración entre disciplinas y el uso de entornos digitales compartidos se consolidan, así como factores determinantes para afrontar los retos hídricos presentes y futuros.
La aplicación de nuevas tecnologías en el sector del agua, con la metodología BIM como eje central, está redefiniendo la forma en que se diseñan, construyen y operan las infraestructuras hidráulicas. En el ámbito de la arquitectura, la ingeniería y la construcción, estas herramientas permiten reducir riesgos, mejorar la eficiencia y avanzar hacia modelos más sostenibles y resilientes. La digitalización ya no es una opción, sino un elemento clave para el futuro del sector.