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La bancarrota hídrica es la situación en la que se consume más agua de la que se puede regenerar, tratar o gestionar de forma sostenible, comprometiendo su disponibilidad futura, su calidad y su viabilidad económica. Ante este escenario, la innovación tecnológica de la ingeniería del agua de Salher es clave para frenar la tendencia.
En los últimos días, el concepto de bancarrota hídrica ha saltado al debate público tras la publicación de un informe del Instituto de la Universidad de las Naciones Unidas para el Agua que señala que muchos sistemas hídricos naturales han superado el umbral de recuperación y no podrán volver a sus condiciones históricas, lo que plantea un reto sin precedentes para la gestión de la crisis del agua.
La humanidad ha sostenido durante años un modelo de explotación intensiva del agua basado en:
Su ritmo de uso que supera con creces la capacidad natural de regeneración del planeta. Según Kaveh Madani, director del Instituto de la Universidad de las Naciones Unidas para el Agua, "alrededor de 4.000 millones de personas, casi la mitad de la población mundial, viven con una grave escasez de agua durante al menos un mes al año, sin acceso suficiente para satisfacer todas sus necesidades".
En este contexto, la ingeniería, la innovación tecnológica y empresas especializadas como Salher pueden desempeñar un papel clave en el desarrollo de soluciones para mitigar el impacto, optimizar los recursos disponibles y avanzar hacia un modelo hídrico más resiliente.
Aunque el informe advierte de que vivimos la postcrisis hídrica en la que algunos sistemas no podrán recuperarse completamente, sí señala la necesidad urgente de reducir impactos, proteger recursos existentes y optimizar el uso del agua disponible.
Los sistemas de depuración de agua residual urbana e industrial, los separadores de hidrocarburos y sistemas de pretratamiento de Salher ayudan a evitar la degradación de masas de agua, protegiendo tanto los ecosistemas como las infraestructuras.
Por su parte, los sistemas de reutilización de aguas permiten recuperar agua para nuevos usos, reduciendo la presión sobre fuentes naturales y avanzando hacia un modelo de economía circular del agua y la generación de ozono permite una desinfección eficaz, reduciendo patógenos y compuestos orgánicos sin recurrir a productos químicos agresivos, mejorando la calidad del agua tratada.
El desarrollo de soluciones a medida para aguas industriales permite reducir cargas contaminantes (DQO, DBO, sólidos, metales, grasas) y facilitar la reutilización interna del agua.
Además, el hecho de que Salher diseñe plantas compactas permite implementar soluciones escalables y adaptadas a municipios, industrias, hoteles o instalaciones remotas, mejorando la resiliencia local.