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La próxima pandemia podría detectarse en una depuradora antes que en un hospital. Esta afirmación, que hace apenas cinco años habría sonado a ciencia ficción, representa hoy una realidad técnica que Veolia está contribuyendo a materializar a escala continental.
Las aguas residuales urbanas transportan información epidemiológica de valor incalculable, y la capacidad para descifrarla marca la diferencia entre la reacción y la anticipación frente a amenazas emergentes. La crisis del COVID-19 demostró que, cuando los casos clínicos se multiplican en los hospitales, la ventana de intervención preventiva ya se ha cerrado. Las aguas residuales, en cambio, capturan señales poblacionales días antes de que los síntomas se manifiesten, ofreciendo un margen de maniobra crítico para las autoridades sanitarias. Este aprendizaje ha catalizado un cambio estructural en la forma en que Europa concibe la vigilancia epidemiológica, y Veolia participa ahora como socio técnico en su implementación en las principales ciudades europeas.