Este artículo explica el desarrollo y funcionamiento en el sector del agua de DeepMaint, que es un sistema de monitorización de motores eléctricos desarrollado en la Universitat Politècnica de València que integra en un único equipo, no invasivo y de sencilla instalación en el cuadro eléctrico, cuatro funcionalidades que normalmente exigirían varios dispositivos: mantenimiento predictivo, medida de potencia con elevada frecuencia de muestreo (incluso durante transitorios complejos), estimación de la eficiencia para su optimización y análisis de la calidad del suministro eléctrico.
Resiliencia operativa, auditabilidad regulatoria y sostenibilidad del conocimiento son las tres áreas donde la arquitectura de agentes empieza a generar valor diferencial, según Xylem Vue. La gobernanza deja de ser un añadido para pasar a estar en la propia capa que gobierna el acceso del modelo a los sistemas operativos de las utilities.
El control de microplásticos (MP) en el agua residual urbana es una prioridad creciente tras la aprobación de la Directiva 2024/3019 sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas. Sin embargo, la ausencia de metodologías armonizadas para su cuantificación, y en concreto en aguas residuales y fangos de depuración, limita la comparabilidad de resultados y dificulta su aplicación práctica. Este trabajo presenta un estudio de la presencia y distribución de MP en la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) La Golondrina (Córdoba).
La digitalización es una herramienta clave para la gestión inteligente de las instalaciones de agua. En los últimos años, los sistemas de digitalización se han visto afectados positivamente por la evolución en las tecnologías de comunicación y por herramientas como la inteligencia artificial, que permiten la optimización de los recursos, la mejora de la gestión operativa, la toma de decisiones y la prevención de riesgos.
El agua regenerada es uno de los recursos estratégicos con mayor potencial para afrontar la escasez hídrica y aumentar la resiliencia de los territorios. Los avances en tratamiento, control analítico y gestión del riesgo abren ahora una nueva etapa en la reutilización, en la que, junto a su uso ya ampliamente extendido en agricultura, comienzan a explorarse otras aplicaciones de mayor exigencia, como la reutilización potable indirecta.
La creciente variabilidad de la calidad de las aguas de captación, agravada por el cambio climático y la presión sobre los recursos hídricos, exige nuevas estrategias capaces de anticipar riesgos químicos y microbiológicos durante la producción de agua potable. En este contexto, el proyecto WaterCLUE ha desarrollado un conjunto de herramientas digitales que integran sensores en línea, inteligencia artificial y sistemas de apoyo a la decisión para evolucionar desde una operación reactiva hacia una gestión predictiva de las ETAP.