En muchos entornos industriales, el agua no solo es un recurso esencial, sino también un elemento crítico dentro de los procesos productivos. Desde plantas de tratamiento hasta fábricas de alimentos o instalaciones energéticas, mantener un control preciso sobre su comportamiento puede marcar la diferencia entre una operación eficiente y una cadena de fallos costosa. En este contexto, la medición del nivel del agua en la industria se convierte en una herramienta indispensable para garantizar continuidad operativa, seguridad y calidad en cada etapa del proceso.
La inteligencia operacional en la gestión del agua permite crear un modelo digital eficiente y abordar fenómenos climáticos extremos. Ante ello, Xylem Vue ha dentificado cuatro tendencias a nivel mundial: centralización y supervisión avanzada, toma de decisiones personalizada, mantenimiento predictivo y optimización algorítmica, y facilidad de integración con tecnologías externas.
El pasado mes de diciembre concluyó la etapa de Manuel Pulido al frente del IIAMA, poniendo fin a doce años vinculados al equipo directivo del instituto: cuatro como subdirector y, desde 2018, como director. Un periodo marcado por el impulso y el crecimiento del centro, así como por una clara apuesta por la investigación aplicada, la colaboración multidisciplinar y la conexión con los grandes retos sociales vinculados al agua, medio ambiente y cambio climático.
La desalación de agua de mar mediante ósmosis inversa se ha convertido en una necesidad creciente para el consumo humano y para la agricultura. Sin embargo, y pese a su alta eficiencia, esta solución lleva implícita un alto consumo energético en forma de electricidad, lo que en último término implica, en la mayoría de los casos, una dependencia de las energías fósiles (de su suministro y de su precio) y su correspondiente impacto medioambiental. El abaratamiento de las energías renovables (eólica y solar) y los altos rendimientos y bajos costes de la desalación mediante ósmosis inversa hacen que el acoplamiento entre ambas tecnologías alcance un elevado interés.
Las infraestructuras de saneamiento, entre ellas las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), son elementos de protección antes de devolver el agua al medio natural. No obstante, hay que trabajar todavía en aspectos como la llegada imprevista de vertidos contaminantes como hidrocarburos y otras cargas químicas. El proyecto DeepFlow aplica técnicas avanzadas de deep learning y visión por computador para digitalizar el seguimiento de la calidad del agua en masas de agua fluyentes.
La gestión del saneamiento ha evolucionado hacia un modelo con un enfoque integral con consideraciones sanitarias, socioeconómicas y medioambientales, unidas a la realidad del cambio climático. Donde antes la operación y el mantenimiento eran en gran parte reactivos, hoy la transformación digital permite anticipar problemas, optimizar recursos y cumplir con exigencias normativas cada vez más estrictas. Mejoras Energéticas se sitúa como partner tecnológico de referencia para operadores públicos y privados.