20 de abril, 2020 Entrevistas comentarios Bookmark and Share
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Tecnoaqua entrevista a uno de los mayores expertos en materia de SARS-CoV-2 (coronavirus) y su relación con el agua. Se trata de Albert Bosch Navarro, catedrático del Departamento de Microbiología de la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona, director del grupo de Virus Entéricos. Su equipo está realizando muestras de agua y aguas residuales para conocer la afectación del COVID-19 en ellas. Trabajando hasta límites insospechables, según nos reconoce el propio Bosch, ha tenido un breve momento para poder contestar a las preguntas de Tecnoaqua. De entre sus respuestas, nos quedamos con que confirma la presencia del coronavirus en las aguas residuales, aunque probablemente no infectiva, y que es interesante controlar la presencia del SARS-CoV-2 cuando los casos remitan y, sobre todo, cuando ya no se detecten casos sintomáticos como estrategia frente a este virus.

¿En qué consiste el estudio que está llevando a cabo su Departamento?
Se ha iniciado un estudio sobre la presencia del virus SARS-CoV-2 en las aguas residuales de diferentes depuradoras del Área Metropolitana de Barcelona, con el objetivo de poner a punto la metodología de análisis y a continuación poder realizar estudios epidemiológicos sobre el grado de prevalencia de la COVID-19 en esta zona.

¿Qué métodos analíticos utilizan para llevarlo a cabo y cómo se realiza?
Efectuamos una precipitación de los virus presentes en la muestra de agua residual que analizamos para proceder a su concentración y posteriormente detectamos su presencia del ácido nucleico del SARS-CoV-2 por una RT-PCR (retrotranscripción y amplificación por la reacción en cadena de la polimerasa).

¿Son los mismos métodos que se están realizando en otras universidades o centros tecnológicos como el KWR de los Países Bajos y Cranfield en el Reino Unido, por citar dos ejemplos de estudios preliminares ya hechos públicos?
En esencia se trata de un método muy parecido. Puede haber variaciones en la forma de concentrar los virus en la muestra de agua residual, o en los cebadores (primers) empleados para la detección del virus, pero la estrategia es la misma.

¿Cómo definiría a este virus en su relación con el agua?
Nuestro grupo lleva cuatro décadas detectando virus en el medio acuático. Los virus que buscamos son virus que tienen transmisión fecal-oral, como norovirus, virus de la hepatitis A, rotavirus, astrovirus, adenovirus, etc. Todos estos virus que he mencionado están solo compuestos de ácido nucleico y una cubierta protectora proteica. Se trata de virus muy resistentes a la inactivación por poseer una estructura muy estable. Por el contrario, los coronavirus son virus con una envuelta exterior que contiene una bicapa lipídica que causa que la estructura de su visión sea mucho menos estable que la de los virus anteriormente mencionados. Por ello su supervivencia en el medio acuático es limitada.

En cuanto a los resultados en aguas residuales, ¿queda demostrado analítica o microbiológicamente que el COVID-19 está presente en ellas? ¿Tanto en el influente como en el efluente?
Como se ha visto en todos los países en los que se han realizado estudios hasta la fecha, se puede detectar material genético del SARS-CoV-2 en las aguas residuales, por ello estos análisis son una buena herramienta para estudiar la epidemiología de la COVID-19. Sin embargo, todavía no se puede determinar si el virus está presente en forma viable o infectiva en estas aguas, aunque todo nos hace pensar que no, debido a su estructura poco estable, por excretarse en las heces ya mayormente inactivado y por los datos aportados por estudios realizados con otros virus similares que se han podido estudiar más profundamente.

¿En qué cantidad y si es un dato preocupante?
Los métodos de análisis actuales demuestran que se encuentran de forma física en las aguas residuales en concentraciones variable. No obstante, de ninguna manera representan un riesgo desde el punto de vista de la salud pública, por la ya comentada relativa baja estabilidad de la partícula vírica del coronavirus. En un mismo sentido se han pronunciado la OMS, la USEPA y otros autores en publicaciones científicas.

¿Observa en esos resultados algo especialmente interesante?
Que un virus que se excreta en las heces estés presente en aguas residuales en el momento álgido de una pandemia entra dentro de la pura lógica. Lo que será realmente interesante es controlar la presencia del SARS-CoV-2 cuando los casos remitan, y sobre todo cuando ya no se detecten casos sintomáticos. De esta forma se podrá valorar si el virus sigue circulando entre la población, posiblemente asintomáticamente.

¿Y cuál es la mejor forma de eliminarlo?
Los coronavirus, tal como se ha visto en estudios con el SARS-CoV-2 y otros virus de la misma familia que han sido hasta la fecha más estudiados, son muy sensibles a los procesos de desinfección, tales como el cloro (y derivados) o la radiación UV, soluciones alcohólicas e incluso jabón. Por tanto, existen muchos tratamientos eficientes para eliminarlo o inactivarlo.

¿Son las aguas residuales una vía de transmisión del coronavirus?
En absoluto, el interés de estudiar las aguas residuales radica en que se trata de una muy buena herramienta para realizar estudios epidemiológicos y, especialmente cuando la pandemia remita, con el fin de determinar el grado de prevalencia de la COVID-19 y prever posibles futuros rebrotes de la enfermedad. La determinación de virus en aguas residuales nos permite trazar la prevalencia de la infección del virus en cuestión en la población, independientemente de si las infecciones cursan de forma sintomática o asintomática. Pero tal como he expresado anteriormente, no se espera que el virus pueda sobrevivir en forma infecciosa en estas aguas, y menos después de los procesos de tratamiento a las que se someten.

¿Deben preocuparse los trabajadores de las EDAR?
No, puesto que en el caso improbable de que algún SARS-CoV-2 pudiera llegar en estado infeccioso a las EDAR, las medidas de protección actualmente existentes en estas instalaciones ya protegerían a los trabajadores. No hay que olvidar que las aguas residuales siempre pueden contener otros virus, y otros patógenos que se excretan fecalmente, algunos mucho más resistentes que los coronavirus (el virus hepatitis A, norovirus, rotavirus, etc.) y por tanto las medidas de protección individual actuales de los trabajadores de estas instalaciones ya se encuentran adaptadas a este riesgo. En este sentido la detección del SARS-CoV-2 en aguas residuales no representa ningún riesgo añadido.

¿Y tomar medidas especiales de seguridad?
Como comentaba, las actuales medidas de seguridad son plenamente válidas: máscaras y gafas de seguridad, así como guantes de protección cuando puede existir contacto con el agua o los fangos de las plantas. Hay que tener en cuenta que estos EPI ya se utilizaban en las EDAR.

¿Medir las aguas residuales podría ser una buena estrategia frente al coronavirus?
Plenamente de acuerdo. Como ya he comentado anteriormente, determinamos el SARS-CoV-2 para hacer estudios epidemiológicos que nos indiquen la circulación del SARS-CoV-2 en la población, aunque no porque el agua suponga riesgo alguno. Por lo demás, los tratamientos destinados a eliminar patógenos en distintos tipos de agua son también plenamente efectivos para eliminar el SARS-CoV-2.

El seguimiento de este virus a través del análisis de las aguas residuales, ¿puede ayudar en algo en términos sanitarios? 
Como he afirmado, detectar la presencia del virus en las aguas residuales nos indica su circulación en la población y ello es una herramienta muy válida sobre todo en periodos sin casos sintomáticos para adelantarnos a tomar medidas adecuadas antes de que se produzca una nueva ola de COVID-19.

¿Y en los fangos… se ha detectado el virus en los fangos de EDAR?
Sobre este tema concreto todavía no se ha publicado nada, y nuestro grupo está precisamente iniciando un estudio al respecto. Esperamos tener datos muy pronto sobre este tema.

¿Hay evidencias del virus en las aguas de consumo humano?
Tal como afirman la OMS y otras agencias sanitarias y de investigación internacionales de prestigio, ni se ha detectado ni se espera que se detecte en las aguas de consumo, tanto por las características del virus como por los sistemas de tratamiento aplicados y los estándares de protección existentes actualmente en las aguas de consumo.

¿Cree que puede en algún momento pasar al ciclo urbano del agua?
No, de ninguna forma es ello esperable.

¿Recomienda algún tipo de desinfección especial en las ETAP o incidir en el control de algunos indicadores, tipo E.coli, Legionella, colífagos…?
No es necesario ni cambiar las prácticas operativas actuales ni añadir nuevos indicadores a causa de la COVID-19. Por otro lado, el control de colífagos somáticos, indicador de riesgo vírico contemplado en la nueva Directiva de Aguas de Consumo, contribuirá a un mayor grado de protección. Adicionalmente, nuestro grupo lleva más de 30 años colaborando con Aguas de Barcelona garantizando una total seguridad desde la perspectiva virológica.

¿Desea añadir algo más?
Es importante, en estos momentos de lógica confusión y exceso de información, transmitir a la población un mensaje de total tranquilidad respecto a la seguridad del agua, incluso en tiempos álgidos de la COVID-19. No existe ningún riesgo adicional y los ciudadanos deben estar tranquilos respecto al consumo de agua, por otra parte tan vital en estos momentos en que la higiene es más importante que nunca.

 

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