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La creciente variabilidad de la calidad de las aguas de captación, agravada por el cambio climático y la presión sobre los recursos hídricos, exige nuevas estrategias capaces de anticipar riesgos químicos y microbiológicos durante la producción de agua potable. En este contexto, el proyecto WaterCLUE ha desarrollado un conjunto de herramientas digitales que integran sensores en línea, inteligencia artificial y sistemas de apoyo a la decisión para evolucionar desde una operación reactiva hacia una gestión predictiva de las ETAP.
El proyecto WaterCLUE ha permitido desarrollar modelos para anticipar la formación de subproductos de la desinfección, optimizar procesos como la preozonización y la coagulación-floculación, evaluar indicadores de riesgo microbiológico e integrar estas herramientas en la plataforma DrinkIA, validándolas en condiciones reales de operación en diversas ETAP de Cataluña.
Los resultados demuestran que la combinación de sensorización avanzada, análisis de datos e inteligencia artificial constituye una estrategia eficaz para mejorar la seguridad, la eficiencia y la resiliencia de los sistemas de abastecimiento, proporcionando a los operadores herramientas capaces de anticiparse a escenarios de riesgo y optimizar la toma de decisiones en tiempo real.