8 de agosto, 2019 Reportajes comentarios Bookmark and Share
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España es un país con grandes diferencias demográficas. En los últimos tres años, ha cobrado protagonismo la llamada ´España vacía´, que tras la gran manifestación que tuvo lugar en Madrid el 31 de marzo ha pasado a ser denominada por algunos como ´España vaciada´ o ´España abandonada´. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), de los 8.124 municipios que hay en España, 4.995 (más del 60%) tienen menos de 1.000 habitantes y un total de 1.360 tienen 100 habitantes o menos. Es en estas zonas despobladas donde un servicio básico como el agua urbana se convierte en un auténtico desafío para empresas y administraciones. Según expica la Asociación Española de Empresas Gestoras de los Servicios de Agua Urbana (AGA), son necesarios nuevos modelos de financiación y colaboración público-privada.

Para ejemplificar estas diferencias demográficas, valga el caso de Madrid que, sin ser la comunidad autónoma más poblada, es la que tiene una mayor densidad de población, por encima de 800 hab/km2, en contraposición a Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León, que tienen poco más de 25 hab/km2. A nivel provincial, destacan Cuenca, Teruel y Soria como las de menor densidad. La primera, algo por encima de 10 hab/km2 -que es lo que se puede considerar como ´desierto demográfico- y la segunda y tercera, por debajo.


Zonas despobladas: desafío para un servicio básico como el agua urbana

Sin embargo, independientemente de la situación y del lugar en el que se encuentren las personas, el servicio de agua urbana ha de garantizarse. Esto es un desafío en todos los sentidos: técnico, logístico, económico, etc. La economía de escala es un factor fundamental a la hora de mantener un servicio de calidad. Este se ha de adaptar a cada situación y no es lo mismo el caso Madrid que el caso extremo de los Montes Universales (zona comprendida entre Guadalajara, Cuenca y Teruel), donde vive menos de una persona en cada km2.

La importancia del tema es tan alta que ahora supone uno de los bloques temáticos del ´Libro Verde de la Gobernanza del Agua en España´, que se está gestando en la actualidad en un proceso participativo dirigido por el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco). Tras una serie de reuniones previas, el Ministerio presentó un borrador con 12 ejes temáticos a debatir en la primera ronda de foros territoriales. Al finalizar, el Mitecio ha preparado un nuevo borrador con 11 nuevos ejes temáticos, uno de ellos específico de pequeños municipios.

El servicio de agua urbana en pequeños municipios es todo un desafío que hay que afrontar antes de que el mismo se resienta. No son pocas las localidades, sin capacidad técnica, en las que el servicio de agua es muy básico y simplemente está vigilado por la autoridad municipal (en muchos casos, el alguacil o su equivalente). Además, son muy numerosos los pequeños pueblos que o bien no cuentan con depuradora, o bien tienen una instalación obsoleta o que no pueden mantener.


Infraestructuras hidráulicas específicas para zonas rurales

No hay que olvidar que, en España, hasta bien entrado el siglo XX, muchos municipios no contaban con agua corriente en las casas. Hoy en día, en muchas localidades, las tuberías que se instalaron en dicha época son las mismas que se siguen usando hoy en día. Tratamientos anticuados, tecnología obsoleta, carencias en depuración, falta de capacidad técnica y financiera o inexistencia de economías de escala, son solo algunos de los problemas que tienen en la actualidad las zonas rurales y en especial las más despobladas y que se acrecentarán en el futuro, si no se actúa antes de que sea demasiado tarde.

La manifestación del 31 de marzo, que se denominó ´La revuelta de la España vaciada, supuso un buen escenario para reclamar servicios de calidad, al mismo nivel que los existentes en las grandes urbes, para las zonas despobladas. Por supuesto, el agua urbana es uno de esos servicios, y se le debe prestar la atención que merece. Pero para afrontar el reto demográfico, es necesario hacerlo desde amplios análisis y diferentes perspectivas. Por ello, además de centrarse en los servicios, hay que analizar infraestructuras, políticas públicas y sociología. Partiendo de esta base y teniendo en cuenta que la competencia de abastecimiento y saneamiento es municipal, se ha de dar respuesta a todos aquellos municipios que no disponen de los medios necesarios para poder atender dicha competencia.

 

Zonas despobladas, problema de Estado

La situación a afrontar es de una magnitud colosal. Gracias a los estudios demográficos más recientes, se ha podido zonificar España dividiéndola entre: zonas con más de 12,5 hab/km2; zonas consideradas como ´escasamente pobladas´, que son las comprendidas entre 12,5 y 8 hab/km2; y zonas ´muy escasamente pobladas´, que son las se encuentran por debajo de 8 hab/km2.

El resultado es que poco más del 5% de la población española vive en una superficie superior al 50% del territorio nacional y que agrupa a más del 50% de municipios. Esto se traduce en que únicamente ocho provincias españolas no tienen zonas reconocidas como despobladas, que son: Pontevedra, Vizcaya, Alicante, Cádiz, Málaga, Baleares, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas, además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

En total, se identifican hasta diez zonas despobladas.

  • Dos son áreas muy escasamente pobladas. Se trata de la Serranía Celtibérica (1), donde se incluyen tres de las cinco capitales de provincia más pequeñas del país (Teruel, Cuenca y Soria, todas por debajo de los 55.000 habitantes); y la Franja con Portugal (2).
  • Ocho son áreas escasamente pobladas. Se trata de Serranía Bética (3); Serranía Central (4), que incluye la Sierra Norte y otras zonas de Madrid, aun siendo esta comunidad en su conjunto la de mayor densidad de población de España; Tierras del Ebro (5); Serranía Cantábrica (6); Tierras del Duero (7); Pirineos (8); Serranía Levantina (9); y Sierra Morena y Submeseta (10).

Más allá de los datos y las cifras, al analizar este mapa es más fácil hacerse una idea de la
magnitud del problema. Ante este panorama, cada vez son más frecuentes las reuniones y foros que hablan de este asunto, que también tiene más peso en el debate político. Por ejemplo, el pasado 14 de mayo se celebró la jornada ´La España abandonada y la política de cohesión europea´ en la Oficina del Parlamento Europeo en España, en la que participó AGA. Entre otros temas se trataron la política de cohesión de la Unión Europea, los indicadores económicos y sociales en áreas rurales, la gestión de los bosques, la agricultura y, por supuesto, también el problema del agua en todas sus vertientes.

 

Propuestas para mantener un servicio de calidad

Sin ánimo de presentar una lista exhaustiva, estas son algunas líneas de actuación a seguir para poder mantener un servicio de agua urbana de excelencia en las zonas rurales:

  • Colaboración de las distintas administraciones con los ayuntamientos, en los que recae la competencia de abastecimiento y saneamiento, para que asuman las responsabilidades correspondientes con toda la información necesaria.
  • En todos los ayuntamientos, especialmente los más pequeños, es necesario impulsar el acceso a financiación. Para ello hay que revisar la normativa y la legislación para facilitar la inversión en las zonas más despobladas.
  • Prestar especial atención, dentro de los ayuntamientos pequeños, a aquellos que tienen distintos núcleos poblacionales. Estas comunidades rurales dispersas presentan retos específicos que también se deben afrontar.
  • No olvidar que no solo hay que abastecer de agua potable y evacuar las aguas residuales, sino que también hay que depurar estas últimas. Si esta es una asignatura pendiente en España, el problema se acentúa especialmente en zonas rurales.
  • Además de la infraestructura necesaria, la gestión diaria de las instalaciones requiere perfiles técnicos especializados. Es necesario fomentar la captación y retención de talento para los servicios rurales.
  • Buscar economías de escala es clave para poder ofrecer un servicio de calidad y sostenible ambientalmente. Es necesario favorecer la agrupación en forma de: mancomunidades, servicios supramunicipales, consorcios, etc., hasta encontrar un tamaño adecuado que haga viable técnica, económica y ambientalmente, en cada zona, el servicio de agua urbana.
  • Aplicar I+D+i para que innovación y nuevas tecnologías lleguen a las áreas rurales de la misma manera que ya se hace en las grandes urbes.
  • Enfatizar el respeto por el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático en los nuevos modelos a desarrollar.
  • Dar cabida a la colaboración público-privada e investigar los modelos de financiación más recomendables en cada caso.
  • Políticas públicas que favorezcan todo lo anterior. En definitiva, voluntad política comprometida con las zonas más despobladas y sus servicios.


Conclusión

En la España despoblada el servicio del agua es un elemento básico de subsistencia, tanto para sus habitantes como para la economía local. No son pocas las localidades, sin capacidad técnica, en las que el servicio de agua es muy básico, por lo que debe darse respuesta a todos aquellos municipios que no disponen de los medios necesarios. Y no solo de carácter técnico (mejora de infrestructuras, aplicar I+D...) o político (colaboración entre administraciones, acceso a financiación...), sino respuestas globales. Para ello, la economía de escala es un factor fundamental a la hora de mantener un servicio de calidad.

 

Nota final: El mapa ´Áreas escasamente pobladas de España 2018´ y diversa información demográfica para la redacción de este artículo ha sido facilitada por el Instituto de Investigación y Desarrollo Rural Serranía Celtibérica, según los últimos datos definitivos del INE disponibles a la fecha de publicación.

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