27 de febrero, 2017 Reportajes comentarios Bookmark and Share
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Los fangos de las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) o lodos residuales contienen numerosos microorganismos que son motivo de preocupación, como contaminantes orgánicos (de humanos, animales y plantas). En el Reino Unido, como en otros muchos países desarrollados, existe el compromiso de reutilizar estos lodos como fertilizante o acondicionador del suelo en lugar de simplemente enviarlos a un vertedero. Así pues, es necesario asegurarse de que el reciclaje de lodos residuales no provoque un aumento de la concentración de contaminantes en las tierras cultivables.

Con ese fin se ha abordado de forma generalizada el tratamiento de los fangos de EDAR para reducir los niveles de patógenos, por ejemplo mediante digestión anaerobia, compostaje, tratamiento con cal, almacenamiento o secado. Cada uno de estos tratamientos tiene un cierto efecto en la supervivencia de los contaminantes, el cual variará según los parámetros exactos del proceso y el patógeno en cuestión. Pero debido al considerable número de contaminantes distintos que pueden encontrarse en los lodos residuales es imposible, y de hecho innecesario, controlar la presencia de todos ellos. La solución pasa por un cribado microbiológico, como el que ofrece la Idexx, empresa especializada en microbiología del agua, con su procedimiento Colilert-18.

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