11 de marzo, 2020 Entrevistas comentarios Bookmark and Share
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Tras 42 meses de trabajo, el pasado febrero de 2019 concluía el proyecto de investigación Life Anadry, liderado por la empresa Depuración de Aguas del Mediterráneo (DAM) junto a un consorcio formado por la Entidad de Saneamiento y Depuración de Aguas Residuales de la Región de Murcia (Esamur), el centro tecnológico CEIT, la empresa Ingeniería y Desarrollos Renovables (Inderen) y el organismo Euro-Mediterranean information System on Know-how in the Water Sector (Semide). Un año más tarde, el investigador de DAM y responsable técnico del proyecto, Javier Eduardo Sánchez Ramírez, repasa los principales hitos alcanzados en el estudio europeo.

La investigación diseñó y construyó una planta escala preindustrial en la EDAR de Alguazas (Murcia), que comprendía un digestor anaerobio de 20 m3 y que tenía como objetivo principal demostrar la viabilidad técnica, económica y ambiental del tratamiento de digestión anaerobia seca de fangos para EDAR urbanas de tamaño mediano y pequeño, contribuyendo así al concepto de economía circular.

Con la perspectiva que da el tiempo ¿qué valoración realizáis de los resultados obtenidos en el proyecto Life Anadry?

Desde el punto de vista de la investigación realizada los resultados son muy positivos. Se ha conseguido validar el proceso de digestión anaerobia seca de fangos de EDAR, como una tecnología viable a escala industrial que permite la estabilización e higienización de los fangos. Además, hemos obtenido biogás que puede aprovecharse energéticamente o transformarse en biometano, mediante un proceso posterior de enriquecimiento o upgrading.

 

¿Cuáles fueron los principales retos tecnológicos encontrados durante la investigación?

La digestión anaerobia seca es un proceso que se ha implementado en varias partes del mundo para el tratamiento de residuos sólidos urbanos con resultados positivos. En este sentido, los principales retos tecnológicos identificados en el proyecto fueron la reología del fango y las elevadas concentraciones de nitrógeno, que se pueden alcanzar en condiciones termófilas. En el primer caso, el diseño del digestor permitió encontrar el punto óptimo de funcionamiento, que garantiza una mezcla completa dentro del digestor y favorece la estabilización del fango sin observar problemas de atascos o cortocircuitos dentro del sistema. En el segundo caso, es posible optimizar las variables operacionales con el objetivo de minimizar los problemas ocasionados por este compuesto. Además, es posible valorizar el nitrógeno libre en forma de amoniaco, mediante la obtención de fertilizantes como el sulfato amónico.


¿Puede considerarse un éxito el trabajo desarrollado en el proyecto?

Evidentemente es un éxito por varias razones: por el tamaño del prototipo (20 m3) diseñado; por los resultados obtenidos al conseguir estabilizar e higienizar un fango que antes no tenía ningún tipo de tratamiento; y por último, poder obtener biogás que puede valorizarse.

 

Concretamente, ¿cuál es el destino actual de los fangos generados en depuradoras de tamaño medio-pequeño?

En España aproximadamente el 80% de los fangos son deshidratados y enviados a agricultura, siendo una parte de ellos previamente compostados. El restante 20% son destinados a incineración y vertedero. Es importante destacar que gran parte de los fangos generados en las pequeñas depuradoras no cuentan con procesos de estabilización e higienización.

 

Por tanto, ¿qué ventajas aporta la digestión anaerobia seca en el proceso de depuración y tratamiento de fangos?

La tecnología de digestión anaerobia seca permite mejorar las condiciones del fango generado en las EDAR de pequeño/mediano tamaño, que no reciben ningún tipo de tratamiento. Dicho sistema es compacto y requiere pequeños volúmenes de digestor, comparados con los digestores en vía húmeda. Teniendo en cuenta que actualmente la legislación es cada vez más restrictiva y en algunas comunidades se exigen que el fango tenga un tratamiento de estabilización antes de la aplicación agrícola, la principal ventaja radica en la obtención de un fango estabilizado e higienizado que puede emplearse de forma segura en agricultura.

 

¿Cuáles son los principales condicionantes que frenan su implantación en EDAR urbanas de tamaño mediano y pequeño?

El principal condicionante es la inversión económica que requiere este tipo de tecnologías. La viabilidad depende de la cantidad de fango a tratar y la valorización del biogás obtenido, por lo que creemos que se deberían incorporar otro tipo de residuos para hacer más viable, desde el punto de vista económico esta tecnología.

 

En relación a la cuestión anterior, ¿es viable desde una perspectiva técnica como económica, la implementación de dicha tecnología?

Desde el punto de vista económico, se analizaron diversos escenarios de implantación del proyecto Anadry y se observó que la economía de escala es un factor importante, por tanto la opción que mejores resultados ofrece es una planta de digestión anaerobia seca centralizada, que permita el tratamiento de los fangos producidos en las EDAR cercanas. Cabe destacar, que con este escenario el biogás producido puede ser empleado para generar energía o calor y/o para la obtención de biotemano, este último puede destinarse para la inyección a red o para uso vehicular.


Bajo vuestro punto de vista, ¿hacia dónde se debe orientar el sistema de gestión de fangos?

Actualmente se debe pensar en un equilibrio que permita la valorización y eliminación de estos fangos mediante diversas tecnologías. Uno de los retos actuales, es asegurar que el fango destinado a aplicación agrícola, cumpla con los requisitos mínimos de seguridad antes de ser empleado como enmienda agrícola, que es uno de los objetivos alcanzados con el proyecto Life Anadry.

 

Por último, a nivel europeo el sector de las aguas residuales está sufriendo una transformación hacia los principios de la economía circular. En este sentido, ¿en qué situación se encuentra España?

En España se están liderando diversos proyectos en línea con el concepto de economía circular y que buscan una valorización integral de los fangos generados en las EDAR. Algunos proyectos que se desarrollan a nivel nacional, se centran en la obtención de biocombustibles, biochar, fertilizantes y la obtención de biogás.

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