15 de septiembre, 2017 Procesos y Sistemas comentarios Bookmark and Share
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Gracias al abaratamiento de la tecnología de sensores y comunicaciones, las organizaciones del sector agua disponen de una cantidad ingente de datos. El siguiente paso consistía en cruzar esos datos y traducirlos en información relevante, de utilidad para poder optimizar la gestión de la organización, mejorar sus procesos, su operación y mantenimiento. Hasta aquí se trabaja con los datos que se pueden medir, los que proporcionan un análisis descriptivo de lo que está ocurriendo en la red. Un paso más allá es el resultado facilitado por un análisis predictivo, que simula lo que ocurrirá según la integración de toda esta información y de todas las herramientas de que dispone la organización. A esto se le llama integración horizontal y la empresa WatEner lo explica en este artículo.

Gracias a los avances tecnológicos, la comunicación y la toma de decisiones han dado grandes pasos. Pero, ¿es realmente el componente tecnológico el único que dota de inteligencia a una entidad o un servicio? Se ha visto que no. El nuevo cambio de paradigma viene dado por el trinomio formado por las personas, los procesos y la tecnología, en ese orden, poniendo en el centro a las personas. Cuando se habla de una revolución 4.0, se habla de una plataforma inteligente capaz de dar una visión global que permita predecir y prescribir las acciones a realizar.

WatEner considera esencial la integración vertical (tangibles) y la horizontal (intangibles), capaz de aunar las personas con la tecnología de forma transversal. De forma que esto se revierta en una valoración de los activos más importantes de la empresa, sin mencionar las infraestructuras, la información que facilita la tecnología y aquella que dan las personas. La clave está en la integración.

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