22 de noviembre, 2016 Reportajes comentarios Bookmark and Share
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Tras muchos años de bonanza y otros tantos de crisis, la asignatura troncal de nuestro país, la que es la llave del bienestar social y medioambiental, está suspendida y fuera de control. Más de 6.000 pequeños municipios no depuran las aguas residuales de su población, a pesar de que el ciudadano lo pague en su recibo y lo desconozca. Eso sí, todos estos pueblos disponen de polideportivos, grandes rotondas y otras infraestructuras menos necesarias que la estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), e inauguradas con fiestas y fuegos artificiales. Estos municipios no deberían tener licencia de apertura, nunca mejor dicho, por contaminadores, pues no depurar es otra forma de ´incendiar el monte´. ¿Cuál es la solución?

Ante esta situación, y en el largo camino a la excelencia a través del conocimiento, desde QuarQ Enterprise se sigue apostando por el desarrollo tecnológico de los sistemas de tratamiento de aguas residuales mediante tecnologías sostenibles que conjuguen eficacia y bajo coste para estos pequeños municipios. En especial por los tamices vegetales de helófitas en flotación. Actualmente, esta compañía dispone de esta tecnología de tratamiento de aguas mediante humedales artificiales con tamices vegetales de helófitas en flotación: el Sistema aQuarQ.

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