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En la celebración de su asamblea anual, la Asociación Española de Empresas de Tecnologías del Agua (Asagua) ha lanzado un llamamiento a la administración para que impulse un cambio de rumbo en la gestión del ciclo urbano del agua y actúe ante la situación de atonía que padece el sector desde hace años.
Asagua considera que ha llegado el momento de pasar del discurso a los hechos, ejecutando proyectos mediante una planificación a largo plazo, una financiación estable y una contratación pública que responda a las necesidades reales del sector. La asociación advierte de que los problemas del agua han dejado de ser coyunturales para convertirse en estructurales. La falta de inversión sostenida durante años y, no menos importante, la insuficiente ejecución de los proyectos presupuestados, han provocado un deterioro progresivo de un servicio esencial para la ciudadanía.
Con un déficit de inversión acumulado superior a los 35.000 millones de euros en el ciclo urbano del agua y unas necesidades estimadas de 100.000 millones para la próxima década, la asociación considera que no basta con anunciar planes, hay que convertirlos en compromisos plurianuales y finalistas, con proyectos maduros y procedimientos de contratación ágiles que permitan ejecutar las inversiones en tiempo y forma.
En este contexto, Asagua plantea una hoja de ruta basada en ocho medidas prioritarias que permitan al sector avanzar:
“Invertir en agua no es una cuestión sectorial: es invertir en salud pública, es cumplimiento ambiental y es seguridad ante sequías e inundaciones. Mientras se siga dejando más de un tercio del presupuesto sin ejecutar en capítulos clave, los plazos se prolongarán, los incumplimientos se cronificarán y el patrimonio hidráulico seguirá perdiendo valor año tras año. La solución pasa por reconocer el agua como una infraestructura estratégica esencial y financiarla como tal: con reglas estables, tarifas coherentes con costes, gobernanza ordenada y una planificación nacional que se ejecute de verdad”, destaca Asagua.
La asociación recuerda que el agua no puede seguir siendo un asunto episódico, constituye un pilar fundamental para la salud, la competitividad económica, la sostenibilidad ambiental y la cohesión territorial de España. Las empresas del sector han demostrado resiliencia incluso en los peores momentos, pero no pueden sustituir con sus propios recursos lo que corresponde a la planificación pública, a la financiación responsable y a una contratación inteligente. Asagua insta a los gestores públicos a convertir los diagnósticos en decisiones y las decisiones en ejecución. Solo así será posible romper con la inercia que mantiene al sector del agua en un permanente ´día de la marmota´. Porque, concluye la asociación, invertir en agua es cumplir con los ciudadanos, con el futuro del país y garantizar la dignidad de las personas.