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Investigadores del grupo de Hidrogeología del Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente (IIAMA) de la Universitat Politècnica de València (IIAMA-UPV) han publicado un estudio que revisa 74 casos internacionales y confirma el auge de modelos avanzados de simulación y optimización para mejorar la toma de decisiones en contextos de escasez hídrica y cambio climático.
Los investigadores del IIAMA Rafael Magnabosco, Vanessa Godoy y Jaime Gómez-Hernández han publicado el artículo Review of multi-sectoral water management simulation–optimization approaches que analiza cómo mejorar la gestión de los recursos hídricos en un escenario marcado por el cambio climático, la escasez de agua y el aumento de la demanda. El trabajo, publicado en la revista Sustainable Water Resources Management, revisa en profundidad las metodologías más utilizadas en la última década para gestionar el agua de forma integrada, considerando los distintos usos —agrícola, urbano, industrial y ambiental— y los conflictos que surgen entre ellos.
El análisis, basado en 74 estudios internacionales publicados entre 2014 y 2024, confirma que los principales objetivos en la gestión del agua siguen siendo garantizar el suministro, reducir costes y minimizar los impactos ambientales. Asimismo, pone de manifiesto que sectores como la agricultura y el desarrollo urbano concentran la mayor parte de la demanda hídrica, lo que refuerza la necesidad de abordarlos conjuntamente. “La clave está en encontrar soluciones técnicamente viables, económicamente eficientes y ambientalmente sostenibles al mismo tiempo”, destaca Jaime Gómez-Hernández, responsable del grupo de Hidrogeología.
De hecho, una de las principales conclusiones del estudio es que la gestión del agua está evolucionando hacia enfoques cada vez más holísticos y sostenibles. “Hemos observado un cambio claro desde modelos tradicionales, centrados en un único sector, hacia enfoques que consideran simultáneamente todos los usos del agua y sus interacciones”, explica Rafael Magnabosco, investigador del IIAMA y autor principal de la investigación.
Este cambio responde a la necesidad de abordar problemas cada vez más complejos, en los que factores como el cambio climático, las sequías o el crecimiento urbano obligan a tomar decisiones más informadas y coordinadas.
El estudio destaca el papel clave de los modelos de simulación y optimización, herramientas que permiten evaluar distintos escenarios y encontrar soluciones que equilibren objetivos a menudo contrapuestos, como el desarrollo económico y la protección ambiental.
“Herramientas como MODFLOW, WEAP o SWAT continúan siendo fundamentales en la simulación hidrológica, aunque cada vez se combinan más con técnicas de inteligencia artificial. Estas herramientas permiten anticipar cómo responderán los sistemas hídricos ante distintos escenarios y ayudan a identificar las mejores estrategias de gestión”, señala Vanessa Godoy.
Además, los investigadores identifican tendencias emergentes como el uso creciente de inteligencia artificial y aprendizaje automático para mejorar la eficiencia de los modelos, la incorporación de escenarios de cambio climático y uso del suelo, así como la aplicación de enfoques integrados como el nexo agua–energía–alimentación–ecosistemas
A pesar de los avances, el estudio también identifica desafíos importantes. Entre ellos, la elevada complejidad computacional de los modelos o la dificultad para integrar de manera efectiva a todos los actores implicados en la toma de decisiones. “Es fundamental que los modelos no solo sean precisos, sino también comprensibles y útiles para los gestores y responsables de la toma de decisiones”, concluyen.