Empresas Premium
Canal de Isabel II ha ampliado el alcance de su sistema Vigía con un nuevo desarrollo destinado a analizar la presencia de contaminantes emergentes, virus y sustancias de abuso en las aguas residuales de la Comunidad de Madrid. Los detalles del proyecto se han presentado en el laboratorio genómico de Majadahonda. A esta visita han acudido el consejero delegado de Canal, Mariano González, y la consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute.
Además de la monitorización del SARS-CoV-2 (coronavirus) en el agua residual, propósito para el que fue creado en 2020, Vigía permite ahora el control epidemiológico de otras enfermedades como la polio y la gripe. Su versión 4.0 incluye igualmente la detección de fármacos, sustancias químicas sintéticas (PFAS) o microplásticos, contaminantes emergentes ya contemplados en la nueva normativa europea en materia de depuración.
En el marco de colaboración establecido con la Consejería de Sanidad, el estudio molecular de las aguas residuales también analizará la presencia de sustancias de abuso y de sus precursores. De este modo, los resultados de aquellos parámetros que puedan afectar a la salud pública se pondrán a disposición de las autoridades sanitarias, como ya ocurriera durante la pandemia del covid-19.
Para la toma de muestras, Canal tiene previsto establecer una treintena de puntos repartidos en estaciones depuradoras y otros lugares de la red de alcantarillado regional. Estos emplazamientos podrán cambiar o ampliarse en función de las necesidades y de los propios resultados; por ejemplo, para acotar el origen de contaminaciones excepcionalmente altas.
La frecuencia y el sistema utilizado para la recogida de muestras de agua residual variará dependiendo del tipo de analítica y de los parámetros que se quieran observar. Canal de Isabel II contará con la colaboración de dos laboratorios externos, aunque la validación de las muestras, el establecimiento de los indicadores o el tratamiento estadístico de los datos quedará en manos de los técnicos de la compañía.
El sistema Vigía de Canal de Isabel II, reconocido a nivel internacional desde su creación, ha sido el mayor programa dedicado al rastreo y la detección temprana del coronavirus en aguas residuales de nuestro país. Una herramienta que pudo anticipar las olas posteriores de la pandemia. Su implantación demostró que el análisis molecular de estas aguas aporta información complementaria a los métodos tradicionales de vigilancia epidemiológica, facilita una visión más completa de la salud de la población y dota de mayor evidencia científica la toma de decisiones sanitarias.
Ahora, la ampliación del modelo y el análisis de los nuevos parámetros no solo refuerza la contribución del proyecto en términos de salud pública, sino que busca un impacto positivo desde el punto de vista ambiental. Saber de dónde proceden y en qué zonas se generan más contaminantes contribuirá a frenarlos en origen y, en última instancia, permitirá adaptar y organizar los sistemas de depuración de las distintas cuencas para que su labor sea lo más efectiva y eficiente posible.