5 de junio, 2020 Novedades Industria Agua comentarios Bookmark and Share
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El agua y su gestión son la columna vertebral del medio ambiente. Conseguir abastecer a una población cada vez mayor con los mismos o menos recursos disponibles, en un contexto de cambio climático, es el reto al que se enfrenta Canal de Isabel II.

Hace más de 170 años, Madrid veía comprometido su desarrollo, su crecimiento e incluso su condición como capital de España por la falta de un recurso esencial: el agua. La construcción del Canal de Isabel II y la creación de la empresa homónima pusieron solución a un problema con el que Madrid no ha dejado de enfrentarse, de un modo u otro, desde entonces: la escasez de un recurso esencial para el desarrollo tanto social como económico de la región, el agua.

Así, Canal lleva más de un siglo desarrollando infraestructuras que han permitido a Madrid crecer en todos los niveles, y afianzar un modelo único de gestión del ciclo integral del agua, reconocido por su eficacia y eficiencia a nivel nacional internacional. Canal hoy no solo abastece de agua a Madrid, sino que opera la gestión del ciclo integral del agua en toda la región, prestando servicio a más de 6 millones de personas.

El reto, pues, pasa por seguir siendo vehículo para el desarrollo de la región, pero el contexto ahora no plantea la falta de disponibilidad de agua como un problema de infraestructuras, sino de escasez hídrica por el cambio climático: en los últimos 30 años, las aportaciones medias de los ríos de la Comunidad de Madrid a sus embalses se han reducido en un 20% con respecto a la serie histórica. Por ello, y en línea con su compromiso medioambiental, integrado en todas sus ramas de actividad, Canal de Isabel II considera una prioridad estratégica la lucha contra el cambio climático y sus consecuencias, como medio para garantizar el futuro de la Comunidad de Madrid y la conservación y cuidado del medio ambiente.

 

Incorporar nuevos recursos a partir de la economía circular

Hoy, Canal de Isabel II se enfrenta al reto de garantizar el suministro a más de 6 millones de personas en un contexto de cambio climático con un sistema de abastecimiento robusto gracias a los 13 embalses que gestiona, a los que, además, se podrían sumar las captaciones de agua subterránea u otras captaciones superficiales a través de concesiones y transvases. Como indica su subdirector de Telecontrol, Francisco Javier Fernández, "la estrategia no pasa tanto por aumentar este sistema, ni por exprimir los recursos subterráneos, considerados estratégicos, como por optimizar aún más su gestión para tratar de disminuir la demanda de agua en la región".

La mejor vía para liberar presión sobre estos recursos de abastecimiento es introducir más agua en la ecuación, pero, para Canal de Isabel II, esto no pasa por ampliar estas infraestructuras o construir otras nuevas: la mejor manera de hacerlo, y más teniendo en cuenta que las aportaciones están disminuyendo, es aprovechar las oportunidades que ofrece la economía circular y así fomentar el empleo de agua regenerada para usos en los que no sea necesario gastar agua potable. Así, de cara a usos como el riego de parques y jardines públicos, campos de golf, el baldeo de calles e incluso algunos usos industriales, la empresa regenera desde 2007 una cantidad cada vez mayor de aguas residuales gracias a una treintena de instalaciones en toda la Comunidad de Madrid.

Desde que Canal comenzara a producir agua regenerada hasta hoy, la compañía ha podido ahorrar más de 120 hectómetros cúbicos de agua, un volumen similar a la capacidad del embalse de Valmayor. El objetivo de Canal es aumentar año a año el volumen de agua regenerada que produce y distribuye, de modo que se preserve el recurso natural en su origen y se alivie la presión sobre los recursos naturales.

En 2019, el volumen suministrado de agua regenerada se acercó a los 16 hm³ (más que el embalse de Navacerrada, que tiene una capacidad de 11 hm³), destinados principalmente al riego de zonas verdes en 24 municipios, incluyendo Madrid capital. También a la industria papelera, que fabrica en Madrid la primera referencia en el mercado de papel 100% reciclado a partir de agua 100 % reciclada de alta calidad. Y se están explorando más usos, como la extensión del riego con agua regenerada a cultivos de la región.

 

Educación, concienciación y tecnología para reducir la demanda

Para anticiparse a esos retos que plantea el cambio climático, con regímenes de precipitación desconocidos hasta ahora, sumado al aumento poblacional que está viviendo en la Comunidad de Madrid, Canal de Isabel II busca alcanzar en el año 2030 un consumo integrado de 156 litros por habitante al día –fue de 206 litros en 2019–, lo que supondría uno de los consumos más eficientes en Europa.

Los esfuerzos en esta línea no vienen de ahora: la población abastecida por Canal de Isabel II en la Comunidad de Madrid ha pasado de 5,74 millones de habitantes en el año 2002 a 6,44 millones de habitantes en 2019. Esto supone un incremento del 12% en diecisiete años, al tiempo que el consumo total de agua en la región ha disminuido en casi 18 puntos en el mismo periodo. La red es más eficiente cada año y los madrileños son más conscientes de la importancia de un consumo eficiente año tras año.

Con el objetivo de gestionar de una manera aún más eficiente la demanda de agua, Canal dispone de un plan que articula en dos vertientes: la técnica y la comunicativa. Por una parte, la empresa pública continúa trabajando en la reducción del agua no controlada, haciendo hincapié en el mantenimiento de un nivel de pérdidas reales muy reducido, que ya está muy por debajo de la media española y europea.

Como resultado de acciones como la sectorización de la red, la renovación de entre 150 y 200 kilómetros anuales de tuberías, la búsqueda de roturas ocultas, la gestión inteligente de presiones ha conseguido una disminución del agua no registrada del 50%, y del índice de roturas de tuberías de un 62% en los últimos 14 años.

Actualmente, Canal trata de mejorar la detección de fugas mediante la monitorización de la presión y el ruido dentro de los sectores, así como mediante el uso de métodos basados en imágenes de satélite. Con todo ello, la región de Madrid es actualmente la que menos pérdidas de agua registra en su red de distribución, y se encuentra entre las 10 más optimizadas del mundo.

De nada sirve el esfuerzo técnico sin concienciación social. En Madrid, el 74% del agua que suministra Canal de Isabel II es para usuarios domésticos, y por ello, la colaboración de la sociedad es básica en este campo. "El madrileño ya sabe cómo hay que consumir agua, pero siempre hay que recordárselo, porque notamos inmediatamente los efectos de las campañas en el consumo", afirma el subdirector de Telecontrol de Canal de Isabel II. Así, la empresa impulsa de manera continua campañas de comunicación y difunde información sobre consejos de ahorro, situación hidrológica y datos sobre el consumo de agua. Esto se suma al mensaje dirigido a las generaciones más jóvenes a través del programa Canal Educa, creado por la empresa pública hace casi 30 años y con el que los escolares de Madrid profundizan en el cuidado del agua y el medio ambiente como claves para cuidar el futuro desde el presente.

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