4 de octubre, 2019 Novedades Industria Agua comentarios Bookmark and Share
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La revista y portal web TECNOAQUA y el Grupo de Trabajo de Microplásticos de la Comisión II de la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS) celebraron el pasado 2 de octubre en Efiaqua, la feria internacional para la gestión eficiente del agua que ha tenido lugar en Valencia, la jornada técnica ´Los microplásticos: preocupación emergente en las aguas. Incidencia, evaluación de sus potenciales efectos, análisis y determinación, y eliminación´. Con un gran éxito de participación, pues fueron más de 230 los profesionales que asistieron, quedó patente que los microplásticos no solo son un tema incipiente, sino también preocupante para toda la industria del agua. Estas son algunas de las conclusiones de la jornada.

Los microplásticos en las aguas es un tema incipiente en el sector. Si bien, ya se están estudiando desde hace algo más de 10 años, es sobre todo desde hace dos años cuando más ha aumentado su interés técnico e investigador. A nivel internacional existen ya cientos de estudios y artículos sobre el tema, sobre todo los relacionados con su incidencia en el medio marino (aguas marítimas, costas y playas), pero en España todavía son escasas estas investigaciones.

Muestra de la importancia de este tema es que el término microplástico fue palabra de moda en 2018 según la Fundación para el Español Urgente (Fundéu). También que la jornada técnica ´Los microplásticos: preocupación emergente en las aguas. Incidencia, evaluación de sus potenciales efectos, análisis y determinación, y eliminación´, organizada por la revista y portal TECNOAQUA y el Grupo de Trabajo de Microplásticos de la Comisión II de la AEAS, es la primera que se celebra en territorio español exclusivamente sobre este asunto. A ella asistieron más de 230 profesionales de toda la cadena de valor del agua, desde empresas gestoras del ciclo integral, hasta operadores de plantas, ingenierías, laboratorios, pasando por universidades, centros de investigación y administración, medioambiental y sanitaria.

Si bien se acepta la definición de microplásticos como aquellas partículas o fragmentos < 5 mm de tamaño, que pueden ser tales en origen o generarse vía degradación de materiales plásticos mayores, la comunidad científica todavía debate esa medida, pues algunos aceptan restos de desde < 5 mm de tamaño y hasta 20 nm y otros, incluso menores. De ahí que asociado a ello también aparezcan términos como nanoplásticos. En cualquier caso, no hay duda de que se trata de un problema creciente especialmente por su acumulación en medios acuáticos. La tipología de los microplásticos corresponde mayoritariamente a los siguientes polímeros: tereftalato de polietileno (PET), polietileno de alta y baja densidad, policloruro de vinilo, polipropileno, policarbonato y poliestireno, habiéndose encontrado además acrilatos, poliuretano, etilvinilacetato y poliamidas.

¿Y de dónde provienen estos microplásticos? Algunos ejemplos son: bolsas domésticas de basura (500 años de persistencia); prendas de vestir sintética (fibras); cepillos dentales y dentríficos; pinturas y accesorios (brochas); tóner de impresoras; botellas plásticas de un uso (bebidas y alimentos); neumáticos; microperlas de cosméticos y fibras faciales; lixiviados agrícolas por uso fangos de depuración en abonado o enmienda, etc.

 

Presencia de microplásticos en los medios acuáticos

Como ya se ha comentado, varios estudios en los últimos años alertan sobre la presencia de microplásticos en medios acuáticos, cuyo origen es variado y fruto del sistema de vida implantado en la sociedad actual, con la práctica habitual del ´usar y tirar´: bolsas, prendas de vestir, cosméticos, pinturas, botellas de plástico y neumáticos, son algunos ejemplos. La mayor presencia de microplásticos se detecta en el medio marino, e incluso pueden afectar a organismos marinos de diferente ubicación dentro de la cadena trófica y que los ingieren como alimento o de forma accidental, acarreándoles problemas de diferente gravedad. También se detectan microplásticos en aguas continentales (ríos y lagos) y, a su vez, en aguas residuales y fangos de EDAR, aunque los procesos habituales de depuración suelen eliminar la mayoría de estos residuos (90%-98%). Finalmente, la presencia de restos de microplásticos en aguas de consumo humano no ofrece actualmente datos suficientemente contrastados, con lo cual tampoco pueden concluirse efectos ciertos sobre el ser humano, es decir, no se detecta ningún riesgo conocido hasta la fecha para el ser humano. Pese a todo, se trata de un problema ambiental y ecológico de una gran magnitud, en el que se debe actuar ya.

 

Ni normativa ni metodología concreta

El problema es que ninguna normativa internacional exige la investigación de estos materiales en aguas de consumo ni residuales. Ni tampoco hay una estandarización o unificación del procedimiento de análisis o metodología de estudio y cuantificación de microplásticos consensuada y aceptada por toda la comunidad científica (es decir, cuáles son los valores límite permitidos). En cambio, los microplásticos, a nivel laboratorio, implican una complejidad analítica en cuanto a identificación morfológica, composición y tamaño. Actualmente existen técnicas analíticas (espectroscopía de infrarrojos, espectroscopía de infrarrojos por transformada de Fourier -FTIR- con attenuated total reflection -ATR-, espectroscopía Raman, microscopía electrónica) que incluso abordan la cuantificación de microplásticos < 20 µm. Sin embargo, sigue existiendo incertidumbre sobre la concentración y el tipo de microplásticos en aguas por discrepancias en el método analítico empleado. Por tanto, se requiere desarrollar técnicas armonizadas y fiables que permitan validar los resultados de diferentes fuentes. Esto permitirá homogenizar contenidos, categorizar tipos de polímeros hallados y, especialmente, proporcionar información sobre partículas pequeñas, que son las que podrían detectarse en aguas potables a concentraciones más elevadas y potencialmente causantes de preocupación para el consumidor.

 

Puntos básicos

En definitiva, el problema de los microplásticos se puede resumir en los siguientes puntos:

  • El ritmo de producción y empleo de plásticos genera la presencia de microplásticos en aguas naturales y aguas residuales.
  • El estilo de vida de ´usar y tirar´ tampoco es el idóneo ante este problema emergente e incipiente.
  • Existe un conocimiento muy limitado sobre el ciclo y persistencia de los microplásticos en el medio ambiente y en las aguas.
  • La mayoría de las investigaciones se centran en las aguas marinas y aguas residuales.
  • Habría que estudiar también la presencia de microplásticos en otras vías de emisión que también puede afectar finalmente a las aguas, como escorrentía superficial agrícola, carreteras, deposición ambiental, infiltración en suelos, fraccionamiento de (macro)plásticos, etc.
  • Según los datos actuales, no se puede considerar a los microplásticos como peligrosos (a nivel toxicológico) para la salud humana, si bien presentan una clara incidencia negativa sobre la fauna y microfauna acuática, especialmente oceánica.
  • La gestión futura de las aguas debe de tener en cuenta la persistencia ambiental de los microplásticos.
  • Su determinación analítica requiere de una armonización o unificación de valores límite y técnicas de análisis (coexistencia de uno o varios sistemas universales).
  • Resulta necesario obtener una técnica analítica que sea capaz de cuantificar en masa/volumen y que, además, incluya las partículas plásticas.
  • La solución no pasa solamente en la eliminación posterior. También en ´atacar´ la contaminación primaria reduciendo su uso en materias primas y productos.
  • Y se debe estar atento a nuevos paradigmas en este ámbito, como los nanoplásticos (aún inferiores a los microplásticos) o los bioplásticos (plásticos biodegradables).
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