20 de octubre, 2016 Novedades Industria Agua comentarios Bookmark and Share
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Las toallitas húmedas y otros textiles suponen cerca de un 18% del coste adicional para las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) de una ciudad de tamaño medio. Tal y como recuerda Aqualia, esta es una de las consecuencias del mal uso de los saneamientos urbanos. La compañía es una de las instituciones que se ha adherido a la Declaración internacional de posicionamiento del sector sobre los productos no aptos para desechar por el inodoro y aquellos etiquetados como aptos.

Históricamente el principal problema de contaminación aportada en los saneamientos públicos se deriva de los vertidos industriales. Pero cada vez con mayor frecuencia se encuentran más contaminantes ligados al consumo y prácticas asociadas al consumo doméstico y domiciliario. Muchos de estos contaminantes tienen poca capacidad para ser depurados en las EDAR convencionales.

Aqualia advierte de que se está produciendo una tendencia generalizada en la sociedad de mal uso de determinados productos muy utilizados por los usuarios domésticos y que son vertidos al alcantarillado urbano a través de los desagües domésticos. Toallitas húmedas, bastoncillos y otros textiles llegan hasta las depuradoras. Los productores los presentan como productos respetuosos con el medio ambiente pero con el tiempo se van produciendo notables acumulaciones y tapones de gran tamaño que, en días de fuerte aumento de caudal, son arrastrados hasta las EDAR generando graves problemas en las depuradoras con sobrecostes técnicos y económicos asociados.

El impacto negativo de este tipo de residuos sobre las infraestructuras de los servicios de agua urbana es una realidad en toda Europa. Arrojar las toallitas húmedas por el inodoro cuesta a los europeos entre 500 y 1.000 millones de euros al año, según datos de EurEau, la asociación continental que engloba a las empresas de abastecimiento y saneamiento. El tamaño del problema, de índole mundial, ha provocado una respuesta por parte del sector del agua urbana, mediante una declaración internacional a la que, de momento, se han inscrito 170 sociedades de 14 países, entre ellas Aqualia.

Por ello, Aqualia refuerza su campaña de concienciación en Internet y redes sociales a través de la etiqueta #nolotires.

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