18 de junio, 2015 Novedades Industria Agua comentarios Bookmark and Share
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Recientemente, una representación del Departamento de Agua del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) se desplazó hasta San Sebastián para realizar una visita técnica a la Fundación AZTI con el objetivo de conocer de primera mano su experiencia, tanto en campo como en laboratorio, relativa al uso de los muestreadores pasivos tipo DGT (Diffusive Gradient in Thin film) para la determinación de metales traza en masas de agua. Este encuentro se ha realizado en el marco del proyecto Sostagua, financiado por la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI).

La evaluación del estado químico de las masas de aguas marinas, en lo que al análisis de metales se refiere, presenta una serie de limitaciones como son las bajas concentraciones a las que se encuentran los metales y problemas de interferencias en los equipos de medida debido a la matriz salina, a lo que se suma la falta de representatividad asociados a los muestreos puntuales. Estas limitaciones a la hora de evaluar el estado químico de las aguas costeras, tal y como obliga la Directiva Marco del Agua (DMA), pueden ser salvadas haciendo uso de los muestreadores pasivos, que se presentan como una prometedora y sencilla herramienta para la De hecho, existe una norma ISO que especifica los procedimientos generales de uso de los muestreadores pasivos para el seguimiento de un amplio rango de contaminantes (UNE-EN ISO 5667-23: Guía para el muestreo pasivo en aguas superficiales).

A pesar de sus ventajas, no todos los dispositivos disponibles a la comunidad científica están totalmente validados o cuentan con procesos de producción certificados como para que puedan ser utilizados en los programas de vigilancia de calidad ambiental de las masas de agua para el cumplimiento de la DMA. Los DGTs son un tipo de muestreadores pasivos que integran en el tiempo la variabilidad de los metales traza presentes en el medio natural, concentrándolos durante el periodo de inmersión. Además, acumulan la concentración lábil de los metales, que es la que se encuentra potencialmente disponible para los seres vivos y la que por tanto está más relacionada con los efectos toxicológicos de estos contaminantes.

La Unidad de Investigación Marina de la Fundación AZTI está aplicando esta técnica a escala piloto para la evaluación de la calidad química de los estuarios del País Vasco. Los técnicos del Departamento de Agua del ITC comprobaron in situ los procedimientos de manejo, colocación, recogida, tratamiento y análisis en el laboratorio de estos dispositivos.

 

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