4 de junio, 2014 Novedades Industria Agua comentarios Bookmark and Share
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El Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) y la Asociación Ibérica de Tecnología Sin Zanja (IbSTT) han firmado un acuerdo de colaboración por el que ambas instituciones se comprometen a realizar actividades de interés común (foros, encuentros, jornadas, cursos y seminarios) para fomentar el desarrollo de ciudades sostenibles, prósperas y saludables que proporcionen buena calidad de vida a los ciudadanos mediante el conocimiento y la aplicación de nuevas tecnologías en el ámbito de la innovación y la sostenibilidad, como son las tecnologías sin zanja.

Las tecnologías sin zanja son el conjunto de soluciones orientadas a convertir núcleos los urbanos en espacios medioambientalmente sostenibles, gracias a las ventajas que presentan:

  • Cero ruidos: estas tecnologías permiten llevar a cabo operaciones en el subsuelo sin abrir zanja en el pavimento, limitando al mínimo el uso de maquinaria.
  • Protección del agua, un recurso natural escaso: las tuberías de agua no siempre son estancas. Las tecnologías sin zanja posibilitan la inspección, el diagnóstico y la reparación de tuberías subterráneas mediante procedimientos rápidos, discretos y poco costosos.
  • Aire sin polvo: las obras urbanas contaminan el aire a consecuencia del polvo y los gases emitidos por la maquinaria. Las tecnologías sin zanja minimizan estos perjuicios.
  • Respecto por los entornos naturales: las tecnologías sin zanja evitan las agresiones a la flora, fauna y el agua que se filtra hacia las capas freáticas como consecuencia de las obras con zanja.
  • Seguridad de trabajadores y viandantes: las zanjas presentan mayor riesgo de accidentes laborales. La aplicación de estas tecnologías elimina este riesgo casi por completo.
  • Mantenimiento de la actividad local: la instalación de conductos y cables subterráneos puede realizarse sin interferir en el día a día de los transeúntes.
  • Disminución de la contaminación urbana: las obras urbanas con zanjas generan tráfico y su consecuente polución, que se evita con el uso de las tecnologías sin zanja.
  • Minimización de los residuos: los escombros de la excavación de zanjas son residuos, y como tal, deben ser trasladados, almacenados y tratados para su posterior uso. Las tecnologías sin zanja dividen por diez el volumen de escombros.
  • Reducción de materiales nobles: las zanjas son rellenadas con materiales nobles, recursos naturales caros y escasos. Con las tecnologías sin zanja desaparece prácticamente la necesidad de materiales nobles.
  • Correcto gasto público en el acondicionamiento urbano: la reparación de zanjas nunca es completa, con el tiempo aparecen filtraciones, fisuras y estancamientos que desembocan en la construcción de una nueva calzada. Un sobrecoste que se evita con la realización de las obras urbanas aplicando tecnologías sin zanja.
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