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La nueva Directiva (UE) 2024/3019 endurece los requisitos de tratamiento de las aguas residuales urbanas y sitúa el foco en la eliminación de microcontaminantes, la reutilización, la eficiencia energética y la circularidad. Salher prepara las EDAR para una nueva etapa del tratamiento de aguas.
El estrés hídrico y los episodios climáticos extremos están obligando a replantear el modelo tradicional de depuración. A este escenario se suma la Directiva (UE) 2024/3019, que eleva progresivamente los requisitos para el tratamiento de las aguas residuales urbanas.
La gran novedad de esta normativa es el tratamiento cuaternario, que obligará a las instalaciones de mayor tamaño a retener contaminantes que hasta ahora escapaban a los procesos convencionales: fármacos, microplásticos y otros compuestos emergentes. Además, fija objetivos de neutralidad energética y amplía su alcance a aglomeraciones más pequeñas.
Cada instalación exige una combinación de tratamientos distinta, en función de la calidad del agua de entrada, los contaminantes presentes, el destino del efluente y las condiciones del entorno. Salher diseña tecnologías avanzadas y modulares, capaces de mejorar instalaciones existentes y de desarrollar nuevas líneas de tratamiento a la altura de los nuevos requisitos.
En este nuevo escenario, las depuradoras tendrán que evolucionar hacia instalaciones más completas y flexibles. Para EDAR desde 150.000 he, la Directiva establece objetivos progresivos de implantación del tratamiento cuaternario, mientras que otras de menor tamaño situadas en zonas sensibles por microcontaminantes también podrán quedar sujetas a estas exigencias.
Para alcanzar estos objetivos pueden combinarse diferentes tecnologías, entre las que Salher destaca:
La experiencia adquirida en el tratamiento de contaminantes emergentes también permite abordar retos como los PFAS, para los que Salher dispone de soluciones basadas en carbón activo y ósmosis inversa.
Los sistemas de ultrafiltración de Salher, con membranas de poro inferior a 0,1 μm, permiten obtener efluentes de elevada calidad y pueden integrarse en plantas compactas de reutilización y tratamiento terciario. Además, la tecnología MBR combina el tratamiento biológico con la separación mediante membranas, permitiendo alcanzar elevados rendimientos de eliminación y obtener un efluente adecuado para posteriores etapas de tratamiento o reutilización según las características del proyecto. Esta configuración resulta especialmente interesante cuando el objetivo no es únicamente cumplir los límites de vertido, sino preparar el agua para un nuevo uso.