3 de agosto, 2017 Procesos y Sistemas comentarios Bookmark and Share
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Tradicionalmente, la tecnología para la monitorización de amoníaco es costosa, compleja y muy laboriosa, pues emplea reactivos caros que son tóxicos y difíciles de neutralizar y de mantener, siendo habitualmente necesario formalizar contratos con empresas de servicio externas para realizar la gestión del residuo. La mayoría de las tecnologías convencionales tienen dificultades para medir niveles bajos de amoníaco de forma fiable y precisa. La detección de niveles muy bajos de amoníaco es también difícil y este tipo de tecnología no es la adecuada para la medición de concentraciones de amoníaco en el agua de río, que suelen ser menores de 0,1 ppm. Además, los sistemas no son en continuo y, en algunos casos, podrían tardar hasta 30 minutos en detectar un nivel alto en la concentración de amoníaco.

Cuando se utilizan equipos de monitorización antiguos, a menudo es necesario instalar un punto de drenaje con recogida de residuos para, posteriormente, tratar los reactivos añadidos durante el proceso de medición. De esta manera, se incurre en un aumento significativo de costes. Debido al coste y la naturaleza poco fiable de los sistemas de monitorización antiguos, la necesidad de nuevos instrumentos fiables, seguros y precisos, nunca ha sido mayor. Entre estos nuevos equipos destaca el Q46N con el que cuenta la empresa Mejoras Energéticas

Esta tecnología permite monitorizar de forma efectiva los niveles en agua de río, ofreciendo una técnica que es, a la vez, sencilla de operar  y económica de adquirir, con bajos costes de explotación y sin interferencias de medida. Ya ha sido utilizada, durante los cuatro últimos años, en compañías como United Utilities, Scottish Water, Severn Trent, Wessex Water o South West Water.

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