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La Agencia Portuguesa del Ambiente (APA) ha aprobado oficialmente el inicio de la construcción de la primera estación desalinizadora de agua de mar (EDAM) en la Portugal continental, más en concreto en Faro. GS Inima participa en este proyecto de construcción y operación de una infraestructura histórica que dotará al Algarve de un suministro de agua resiliente y tecnológicamente avanzado.
Este hito se produce tras la emisión de la Decisión de Conformidad Ambiental del Proyecto de Ejecución (DCAPE) a finales de 2025, que confirma la viabilidad técnica y ambiental del proyecto. El Gobierno portugués ha destacado esta inversión como un pilar vital de la estrategia nacional de adaptación climática, en total alineación con las políticas europeas de sostenibilidad, eficiencia hídrica y transición energética. La inversión está siendo liderada por el Agrupamiento Complementario de Empresas (ACE) integrado por GS Inima, Luságua y Aquapor. Esta alianza estratégica aporta una experiencia de primer nivel mundial para posicionar al país a la vanguardia de la gestión hídrica global y la resiliencia climática.
El proyecto introduce la tecnología avanzada de ósmosis inversa en la región, transformando el agua de mar en un recurso fiable y de alta calidad. La planta ha sido diseñada bajo estrictos criterios de sostenibilidad, utilizando sistemas de recuperación de energía de última generación y equipos de alta eficiencia para minimizar la huella de carbono. Con una capacidad inicial de 16 hm3 al año (aproximadamente 43,800 m3/día) y el potencial de ampliarse a 24 hm3 (más de 65,700 m3/día), esta infraestructura proporciona una fuente de agua alternativa crítica que asegura el abastecimiento público y reduce la presión sobre las reservas de agua dulce del Algarve.
Más allá de sus capacidades técnicas, el proyecto integra un marco integral para la salvaguarda y valorización del patrimonio local. Esto garantiza el seguimiento y la preservación de cualquier elemento arqueológico, cultural o paisajístico que pueda identificarse durante la intervención, reflejando un profundo compromiso con la identidad de la región. Este enfoque integrado asegura que el desarrollo de infraestructuras modernas sea plenamente compatible con la protección del medio ambiente y la memoria local.
El objetivo es que la planta esté plenamente operativa en 2028. La colaboración entre Águas do Algarve y el consorcio encabezado por GS Inima garantiza que este nuevo origen de agua contribuya de forma eficiente y sostenible a la prosperidad a largo plazo de la región.